Habitantes de Souteliño da Raya

21-09-2011 02:07

 

    Como además del Coto Mixto habia tambien los pueblos promíscuos de Souteliño, Cambedo y Lama de Arcos, no pudo menos de padecer larga dilación el asunto. El estado de los pueblos promíscuos era no menos singular: puestos cabalmente en la raya de ambas naciones, parte de una casa solia pertenecer á España y otra á Portugal.

    De esa manera el vecino, perseguido por las autoridades españolas, por ejemplo, sin salir de su morada y con solo presentarse á la puerta, que todas ó casi todas las casas tenían por la espalda, se hallaba en Portugal y á salvo de todo castigo. Grande aliento al crimen y á la impunidad!

    En las diversas alternativas de las negociaciones diplomáticas, el mismo Portugal propuso cedernos el pueblo de Cambedo, quedándose él con Souteliño y Lama de Arcos. Tenian estos pueblos los siguientes vecinos:

                Lama de Arcos ………………………………………………. 80

                Souteliño ……………………..……….……………………. 90

                Cambedo …………………..………………..…….………… 40

    Los hijos de los dos primeros pueblos, entregados únicamente al contrabando, eran por demás viciosos, corrompidos y holgazanes. No así los de Cambedo, empleados en la agricultura, honrados y sobremanera adictos á España, con lo que no se puede mirar sin lástima el que, de resultas de las negociaciones, Cambedo siguiera la suerte de los otros dos.

    Al cabo, se determinó lo siguiente: El Coto Mixto deja de existir, renunciando Portugal á todo derecho sobre él, y cesando lo que, en nuestros tiempos, bien podía merecer el nombre de increíble anomalía, á no tenerse en cuenta el orígen feudal del Coto. En cambio, los tres pueblos promíscuos de Souteliño, Lama de Arcos y Cambedo pertenecen desde luego á Portugal, quedando de esa manera claramente conocida la línea fronteriza y desapareciendo la famosa vereda neutral del Coto, causa de tantos desórdenes y verdadero estorbo para toda buena administración.

    En caso de guerra, siempre los vecinos del Coto se declaraban por España, confirmando entonces la elección del alcalde, en vez del corregidor de Braganza, el capitán general de Galicia.

    Parecerá extraño que, á pesar de tales privilegios, no fuesen ricos los vecinos del Coto, pero no puede darse aspecto mas triste y miserable que el de aquellos pueblos, en los cuales apenas halla el viajero qué comer, sin que, entre los doscientos vecinos, sea posible hallar apenas alguno que otro medianamente acomodado. Con todo esto, los vecinos, prendados de sus fueros, jamás salen del Coto, y como se casaban siempre en él, estaban las familias estrechamente emparentadas, con lo que eran diariamente necesarias las dispensas, por lo cual se ha dicho, con harta razón, que el Coto era patrimonio de la curia.